Esta actividad está diseñada para que los tutores reflexionen junto a su grupo sobre la importancia de cada una de las etapas del Método ETE y cómo estas se complementan entre sí en el proceso de discipulado.

ETE significa Educación Teológica por Extensión. Es un método de discipulado que integra reflexión y acción, y brinda a los miembros de la iglesia local una capacitación bíblica y teológica orientada al ministerio, mediante un proceso integral, progresivo y espiritual.

Antes de iniciar la actividad, el tutor comparte con cada participante una breve descripción de las tres etapas del Método ETE, para facilitar la comprensión y la reflexión personal.

1. Estudio Personal
Los cursos ETE se estudian, por lo general, en grupos pequeños.
Cada participante cuenta con su propio libro de estudio, diseñado cuidadosamente para promover un aprendizaje activo y reflexivo.

Cada semana se trabaja una lección. Antes del encuentro grupal, los participantes realizan el estudio personal, es decir, estudian la lección de manera individual en casa. Esta etapa les permite avanzar a su propio ritmo y elegir el momento más adecuado para completar el trabajo.

Los cursos están basados en la Biblia. Cada lección incluye la lectura de versículos o pasajes bíblicos, acompañados de distintos tipos de preguntas que ayudan a comprender, reflexionar y aplicar lo aprendido. Las ideas centrales se repiten de forma intencional para resaltar su importancia y facilitar su recordación.

Al final de cada lección, se incluye una breve evaluación que permite repasar y afianzar los contenidos estudiados.

2. Estudio en grupo
El estudio personal semanal prepara a los participantes para la reunión de grupo.
Los grupos suelen reunirse una vez por semana y tienen la libertad de elegir el día, la hora y el lugar de encuentro, lo que hace que el método sea altamente flexible y adaptable a distintos contextos.

Durante la reunión de grupo, los participantes confirman y profundizan su comprensión de la lección estudiada previamente. Este espacio fomenta el aprendizaje mutuo, ya que los miembros comparten sus ideas, experiencias y preguntas. Con el tiempo, aprenden a dialogar, a escuchar con atención y a expresarse con claridad, reflexionando juntos sobre cómo aplicar en la vida diaria lo aprendido en la Palabra de Dios.

La reunión semanal es guiada por un líder de grupo, cuyo rol es fundamental. El líder no está llamado a enseñar contenidos nuevos, ya que el libro de estudio proporciona la base bíblica y teológica de cada lección. Por ello, el líder no predica ni dicta conferencias, sino que facilita la participación de todos.

El líder de grupo orienta la conversación mediante preguntas que animan a los participantes a comprender mejor el contenido y, especialmente, a llevarlo a la práctica. De este modo, la reunión se convierte en un espacio dinámico donde la Palabra de Dios es comprendida, compartida y aplicada de manera concreta.

3. Aplicación Práctica
Cada reunión de grupo debe conducir a la aplicación práctica. En muchos cursos, los propios materiales incluyen tareas específicas de aplicación práctica. Por ejemplo, existen cursos orientados a la capacitación de trabajadores con niños, predicadores y personas que sirven en la dirección de los cultos.

En otros casos, el líder del grupo puede proponer una actividad práctica para que el grupo la realice de manera conjunta. También es frecuente que, durante la discusión grupal, los propios participantes identifiquen aplicaciones personales que surgen al reflexionar sobre el tema estudiado.

Como herramienta de discipulado, ETE tiene como propósito central la obediencia a los mandatos de Jesús.

Por ello, la aplicación práctica no es un complemento opcional, sino un elemento fundamental del método, ya que permite que la Palabra de Dios sea vivida, puesta en acción y transformadora.

La integración de Estudio Personal, Reunión de Grupo y Aplicación Práctica promueve un crecimiento integral y una participación activa en la vida y el ministerio de la iglesia local.

Trabajo personal
Pide a cada participante que, de manera individual, escriba en una hoja de papel una o dos oraciones respondiendo a la siguiente pregunta: ¿Cuál crees que es el propósito principal de cada una de las etapas del Método ETE?

  • Estudio personal
  • Reunión de grupo
  • Aplicación práctica

Dales unos minutos para escribir sus respuestas, después invita a los participantes a compartir sus respuestas con el grupo.

Reflexión Grupal
Pide que cada integrante del grupo escriba brevemente qué ocurre cuando:

  • Falta el estudio personal o es inadecuado.
  • Las reuniones grupales son débiles o poco participativas.
  • Hay poca o ninguna aplicación práctica.

Después de unos minutos, escuchen y dialoguen juntos sobre lo escrito, resaltando la importancia de mantener equilibradas y conectadas las tres etapas del método.

Fuente: Increase Association SEAN TEE Group Leader Training 

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